La Vie d’Adèle

Le bleu est une couleur chaude

Adèle es una adolescente de 15 años que está empezando a experimentar junto con sus compañeros de instituto lo que son el sexo y el amor. Sus descubrimientos se ven truncados cuando se cruza con una chica que despierta en ella sentimientos y sensaciones contradictorios a los que se supone debería sentir. Y aquí empieza su camino hacia la madurez sentimental, sexual y, a su vez, laboral. Siempre siguiendo el camino de sus deseos, aunque la vida que le rodea no se lo ponga fácil.

Film de origen francés, dirigido por Abdellatif Kechiche y ganador de la palma de oro en Cannes. Es una adaptación de la novela gráfica “Blue”, de Julie Maroh, protagonizada por Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux.

Según he leído, se dice que durante la excesiva duración del rodaje las dos actrices francesas llegaron a sentirse “humilladas”, como comenta Seydoux, por las exigencias del director en algunas escenas. Aunque yo opino que éste ha conseguido sacar lo mejor de ellas y éstas, a su vez, lo mejor de sí. A día de hoy, después del rodaje, la relación del director con dichas actrices es muy fría y no quieren volver a coincidir con él. Nunca se sabe, ¿será cuestión de marketing?

También he leído que el personaje de Exarchopoulos va superando a lo largo del film al de Seydoux ya que ésta carece de la humildad familiar de la que proviene la primera y que su niñez entre algodones no le permitió adentrarse del todo en la chica del pelo azul. A mí, personalmente, me encantaron las dos pero también hay que decir que Exarchopoulos lo da absolutamente todo, creo que es imposible conseguir dar tanta naturalidad a un personaje.

Esta vez fui al cine en grupo y esto me gustó porque pude escuchar diferentes opiniones y puntos de vista porque este film da mucho que pensar.

Lo primero que pensé a los quince minutos de metraje fue “madre mía esto va a ser muy íntimo”, ya que casi todo son primeros planos o planos detalle. Esto hace que, por un lado, te marees un poco y te cueste acostumbrarte a ello pero, por el otro lado, vivas la película desde adentro, como si fueras parte de ella, parte de Adèle.

La historia de amor empieza con el primer cruce de miradas entre Adèle y una desconocida de pelo azul que se cruza en su camino y ésta alcanza su clímax, nunca mejor dicho, con la primera escena de cama. Mucha gente opina que la historia está explicada con demasiadas escenas de sexo, incluso que les pareció pornográfico. Yo pienso que la intimidad en la que el espectador se ve sumergido puede hacer que estas escenas lo puedan incomodar. Personalmente, yo misma no sabía cómo acomodarme en mi asiento, era como si todo el cine estuviera en la misma habitación observando ese explícito deseo tan pasional.

Por otra parte, la novela gráfica es mucho más sensible y romántica y es por eso que hay gente que opina que la película tendría que haber sido dirigida por una mujer. He llegado a la conclusión de que me gusta que el director sea un hombre y le dé este matiz sexual al film, me pareció muy realista ya creo que el amor entre dos mujeres va más allá del romanticismo. Con lo cual, estas escenas me parecen del todo justificadas ya que le dan mucha intensidad al resto del film. La pasión y el deseo que transmiten los personajes sólo podrían surgir del amor que tienen la una por la otra.

No sé si la intención del director ha sido crear esta controversia, llamar la atención o simplemente contar la historia de este modo. Lo que sí sé, es que es se trata de una apuesta arriesgada y que no parece importarle que la película esté considerada para mayores de 16 años cosa que podría cerrar la puerta a muchos galardones, entre ellos, los Óscar. Esto me gusta porque la hace diferente.

Además del cuidado guión con diálogos naturales y, dejando a un lado la historia de amor, el director aporta una pequeña crítica de la sociedad francesa. Tengo que decir que por momentos la historia parecía que estaba ambientada en los años 80 o 90, a causa de la homofobia de algunos de los personajes. También me pareció muy tópico el tema del arte y la bohémica vida de los artistas franceses de élite.

El film tiene una duración de 180 minutos, entiendo que en algún momento alguien pueda pensar que es cansina, pero yo no perdí el interés en ningún momento.

En definitiva, es una gran historia sobre la complejidad de la vida y el amor y, para mi gusto, muy bien explicada y tratada, me absorbió completamente y salí del cine sintiendo el corazón roto de Adèle.

Me voy a desmelenar y le voy a poner ¡5 palomitas! Hasta la próxima (:

Criticada por: Shaskilla

Ranking: 5 palomitas

Legendaria

Aquí os dejo el tráiler:

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About shaskilla

Me dedico a la ilustración, diseño gráfico. animación 2D/ 3D y edición de vídeo.

11 responses to “La Vie d’Adèle”

  1. Martìn says :

    la película es lamentable y es una burda copia el El gusto de los otros, esquemática.la chica poco culta es dejada por la chica supuestamente culta, esa película ya la vi, y el sexo explicito es aberrante.un golpe bajo innecesario! ya Catherien Corsini en su esplèndida El ensayo había abordado con maestrìa el tema de los excesos del amor, sin recurrir a golpes bajos sexuales y esa si que es una obra maestra como la genial Lawrence aniways, de Xavier Dolan, tan `poética y profunda, y que no incurre en èste tipo de escena. se podrían haber sugerido ciertas cuestiones del amor entre ambas protagonistas y yo me pregunto cuantos orgasmos interminables a los que recurre el morboso director para retratar èste amor adolescente, se supone que era la primera relación sexual de Adèle, y lo termina haciendo como una profesional del sexo o como alguien ya experimentado en ese asunto, hasta en eso la película incurre en contradicciones y es una denigración y una falta de respeto a la homosexualidad femenida, como si èsta fuera pura pornografía, lamentable, se ve que quienes la alaban no han visto mucho cine en su vida, y se aferran ante lo primero que aparece. aparte de que està basado en un comic,ni siquiera en una novela escrita, y encima la escritora de ese còmic fustigò la película tachándola de pornográfica. como será de mala la película que hasta el còmic tiene màs altura artística, como bien dijo su autora es màs romántico y las escenas de sexo se reducen a unas dos páginas mientras que aquí en èsta película està omnipresente de manera morbosa y sàdica:

    • shaskilla says :

      Gracias por tu comentario Martìn, aunque da la sensación que lo escribiste en un ataque de ira🙂

      Siento no tener una cultura cinematográfica tan amplia como la tuya.

      Evidentemente no compartimos opinión, aunque respeto la tuya. Me parece un poco exagerada pero es el tipo de reacción que causa el film y es por eso que, en parte, me resulta tan interesante.

    • Delatte says :

      COMPLETAMENTE DE ACUERDO CONTIGO.
      Pues sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… Mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance. Las propias lesbianas somos tan críticas con esta película precisamente porque nos vemos reducidas a una fantasía absurda de un hombre heterosexual, posturas ridículas y una actitud como de “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo”. Teniendo una historia tan maravillosa como la que tenía, con un temazo a desarrollar, un punto de partida estupendo en la obra original para trabajarlo y unas actrices entregadas y convincentes para darle vida, Kechiche ha malgastado sus 180 minutos de película en tijeras cunnilingus. A “La Vida de Adèle” le falta verdad y le sobran erecciones. En su cómic, Julie Maroh quiere dar visibilidad a las dificultades con las que se encuentra un adolescente durante el proceso de aceptación de su diversidad sexual, además de presentar una historia de amor excelente, bien cuidada, respetuosa, estética. Pero la prioridad de Abdellatif Kechiche ha sido ejercer de dictador. Él quería sostener la lupa como un voyeur dándose el lujo de exigir todas sus fantasías desde el lugar más privilegiado. No nos extrañe pues que Maroh haya denominado a esta película “pornografía para mentes masculinas”.
      Y conste que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado, como por ejemplo sucede en el cómic. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica. Podía haber sido una escena de sexo rodada con respeto, buen gusto, erotismo y sensibilidad y no quedarse en el puro morbo de un director tiránico que parece regodearse en las tijeras y el cunnilingus mientras filma para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como otra cosa. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual y obsesivo.
      Por ejemplo, una película como Nymphomaniac es bastante más honesta que ésta en cuanto a propósitos y objetivos, ya que no miente al presentarse a sí misma: “FORGET LOVE” es su frase de presentación y en ningún momento reniega de sus escenas pornográficas o de sexo explícito. Pero Kechiche hace todo lo contrario, muy hipócritamente: rueda escenas claramente pornográficas y de bastante mal gusto y nos las quiere hacer tragar no sólo como necesarias sino como demostración de la pasión más auténtica. Pues por eso yo no paso, lo siento mucho, no quiero que se me tome por idiota. Lo que ha rodado este hombre es porno, se ha recreado en él y en las actrices y ha querido hacerlo así para llenar más salas, crear más audiencia y alimentar más morbo (sobre todo el masculino).
      Si habéis leído el cómic (que os recomiendo para que veais por vosotras mismas la diferencia), comprobaréis que las escenas de sexo no tienen nada que ver. Son explícitas, sí, pero no se recrean injustificadamente ni ofrecen morbo gratuito no resultan tópicas o insultantes. Son naturales, sugerentes y estéticas. En la película no veo más que tetas bamboleantes y posturas ridículas propias de un vídeo de Youporn.
      Creo que estas escenas causan tanta indignación porque en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Ni las lesbianas practicamos tan frecuentemente las tijeras (de hecho es una postura poco común y que está más presente en las fantasías heteros que en nuestras prácticas reales) ni desde luego tampoco follamos así la primera vez, como dos actrices porno que ya lo supieran hacer todo. No seamos inocentes, por favor: nuestra indignación radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. De ahí nuestra indignación. Aunque quizá es difícil de comprender por el colectivo ajeno a las lesbianas… es como si hubieran cogido algo importante o valioso para nosotras y lo hubieran pervertido y convertido en algo barato y ofensivo, algo que sirviera para que el público se excitara y se regodeara vulgarmente. Nuestra indignación viene de que se haya manipulado y ninguneado el sexo lésbico por parte de un director heterosexual, y en esto tengo que darle la razón a la autora del cómic: ¿tanto habría costado contar con la opinión de alguna lesbiana durante el rodaje?
      Quizá no haya sido tu caso, no lo pongo en duda, pero creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet o incluso el vídeo entero de 10 minutos se puede encontrar fácilmente si se quiere ver porno lésbico. Es triste vernos reducidas en esas escenas a lo de siempre: meros objetos sexuales para el placer masculino, y más triste aún es que un director de cine, sabiéndolo, se haya aprovechado de ello para sacarle partido, y encima luego lo niegue y diga que no, que su película va más allá del porno y que era necesario mostrar tijeras y todo tipo de posturas para justificar la pasión. A mí me indigna mucho este argumento. Y también el de muchos críticos que intentan justificarlo y defenderlo. Yo veo puro y gratuito morbo, en lo lo demás la historia no destaca por nada, no cuenta nada especial. Si sustituimos a una de las chicas por un chico, la película habría pasado completamente desapercibida. ¿Por qué se supone que la interpretación que hace Adéle “Echopolvos” es tan “increíble” y luego se quiere defender que no es una historia de amor entre dos mujeres sino una historia de amor universal? Es contradictorio, porque hay muchas películas de amor con interpretaciones que no tienen por qué ser increíbles, y se supone que la de esta chica sólo lo es por hacer de lesbiana… ¿no se supone que es una historia de amor como las heterosexuales? Os contradecís los que la defendéis. Yo no veo que esta película fomente la igualdad, más bien todo lo contrario: hace las relaciones entre mujeres objetos de morbo. Precisamente se ha hablado tanto de ella por ser dos mujeres, probad a cambiar a una de ellas por un chico a ver con qué os quedáis… pues con una historia de lo más normal y corriente, nada de amor extraordinario. Han puesto a dos chicas para dar morbo y punto. Y para ver el ascenso y degradación de una pareja me quedo antes con películas como “Blue valentine” o “Revolutionary Road”, que son mucho más profundas y las interpretaciones de sus protagonistas muchísimo más ricas en matices. De modo que no nos hagamos los suecos. Cuando una película se estrena, el principal reclamo es necesariamente el director, los actores, la calidad de la misma o la recaudación obtenida en otros países. Nada de eso concurre en el caso de esta película, puesto que todos sabemos muy bien cuál ha sido el reclamo: la temática lésbica y las escenas de sexo, y así lo han aireado en todos los periódicos, artículos y críticas. Afirmar que la importancia o el éxito de “La vida de Adèle” se debe a otros motivos es cuando menos de hipócritas.

  2. Delatte says :

    Pues sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… Mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance. Las propias lesbianas somos tan críticas con esta película precisamente porque nos vemos reducidas a una fantasía absurda de un hombre heterosexual, posturas ridículas y una actitud como de “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo”. Teniendo una historia tan maravillosa como la que tenía, con un temazo a desarrollar, un punto de partida estupendo en la obra original para trabajarlo y unas actrices entregadas y convincentes para darle vida, Kechiche ha malgastado sus 180 minutos de película en tijeras cunnilingus. A “La Vida de Adèle” le falta verdad y le sobran erecciones. En su cómic, Julie Maroh quiere dar visibilidad a las dificultades con las que se encuentra un adolescente durante el proceso de aceptación de su diversidad sexual, además de presentar una historia de amor excelente, bien cuidada, respetuosa, estética. Pero la prioridad de Abdellatif Kechiche ha sido ejercer de dictador. Él quería sostener la lupa como un voyeur dándose el lujo de exigir todas sus fantasías desde el lugar más privilegiado. No nos extrañe pues que Maroh haya denominado a esta película “pornografía para mentes masculinas”.
    Y conste que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado, como por ejemplo sucede en el cómic. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica. Podía haber sido una escena de sexo rodada con respeto, buen gusto, erotismo y sensibilidad y no quedarse en el puro morbo de un director tiránico que parece regodearse en las tijeras y el cunnilingus mientras filma para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como otra cosa. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual y obsesivo.
    Por ejemplo, una película como Nymphomaniac es bastante más honesta que ésta en cuanto a propósitos y objetivos, ya que no miente al presentarse a sí misma: “FORGET LOVE” es su frase de presentación y en ningún momento reniega de sus escenas pornográficas o de sexo explícito. Pero Kechiche hace todo lo contrario, muy hipócritamente: rueda escenas claramente pornográficas y de bastante mal gusto y nos las quiere hacer tragar no sólo como necesarias sino como demostración de la pasión más auténtica. Pues por eso yo no paso, lo siento mucho, no quiero que se me tome por idiota. Lo que ha rodado este hombre es porno, se ha recreado en él y en las actrices y ha querido hacerlo así para llenar más salas, crear más audiencia y alimentar más morbo (sobre todo el masculino).
    Si habéis leído el cómic (que os recomiendo para que veais por vosotras mismas la diferencia), comprobaréis que las escenas de sexo no tienen nada que ver. Son explícitas, sí, pero no se recrean injustificadamente ni ofrecen morbo gratuito no resultan tópicas o insultantes. Son naturales, sugerentes y estéticas. En la película no veo más que tetas bamboleantes y posturas ridículas propias de un vídeo de Youporn.
    Creo que estas escenas causan tanta indignación porque en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Ni las lesbianas practicamos tan frecuentemente las tijeras (de hecho es una postura poco común y que está más presente en las fantasías heteros que en nuestras prácticas reales) ni desde luego tampoco follamos así la primera vez, como dos actrices porno que ya lo supieran hacer todo. No seamos inocentes, por favor: nuestra indignación radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. De ahí nuestra indignación. Aunque quizá es difícil de comprender por el colectivo ajeno a las lesbianas… es como si hubieran cogido algo importante o valioso para nosotras y lo hubieran pervertido y convertido en algo barato y ofensivo, algo que sirviera para que el público se excitara y se regodeara vulgarmente. Nuestra indignación viene de que se haya manipulado y ninguneado el sexo lésbico por parte de un director heterosexual, y en esto tengo que darle la razón a la autora del cómic: ¿tanto habría costado contar con la opinión de alguna lesbiana durante el rodaje?
    Quizá no haya sido tu caso, no lo pongo en duda, pero creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet o incluso el vídeo entero de 10 minutos se puede encontrar fácilmente si se quiere ver porno lésbico. Es triste vernos reducidas en esas escenas a lo de siempre: meros objetos sexuales para el placer masculino, y más triste aún es que un director de cine, sabiéndolo, se haya aprovechado de ello para sacarle partido, y encima luego lo niegue y diga que no, que su película va más allá del porno y que era necesario mostrar tijeras y todo tipo de posturas para justificar la pasión. A mí me indigna mucho este argumento. Y también el de muchos críticos que intentan justificarlo y defenderlo. Yo veo puro y gratuito morbo, en lo lo demás la historia no destaca por nada, no cuenta nada especial. Si sustituimos a una de las chicas por un chico, la película habría pasado completamente desapercibida. ¿Por qué se supone que la interpretación que hace Adéle “Echopolvos” es tan “increíble” y luego se quiere defender que no es una historia de amor entre dos mujeres sino una historia de amor universal? Es contradictorio, porque hay muchas películas de amor con interpretaciones que no tienen por qué ser increíbles, y se supone que la de esta chica sólo lo es por hacer de lesbiana… ¿no se supone que es una historia de amor como las heterosexuales? Os contradecís los que la defendéis. Yo no veo que esta película fomente la igualdad, más bien todo lo contrario: hace las relaciones entre mujeres objetos de morbo. Precisamente se ha hablado tanto de ella por ser dos mujeres, probad a cambiar a una de ellas por un chico a ver con qué os quedáis… pues con una historia de lo más normal y corriente, nada de amor extraordinario. Han puesto a dos chicas para dar morbo y punto. Y para ver el ascenso y degradación de una pareja me quedo antes con películas como “Blue valentine” o “Revolutionary Road”, que son mucho más profundas y las interpretaciones de sus protagonistas muchísimo más ricas en matices. De modo que no nos hagamos los suecos. Cuando una película se estrena, el principal reclamo es necesariamente el director, los actores, la calidad de la misma o la recaudación obtenida en otros países. Nada de eso concurre en el caso de esta película, puesto que todos sabemos muy bien cuál ha sido el reclamo: la temática lésbica y las escenas de sexo, y así lo han aireado en todos los periódicos, artículos y críticas. Afirmar que la importancia o el éxito de “La vida de Adèle” se debe a otros motivos es cuando menos de hipócritas.

    • shaskilla says :

      Hola Delatte,

      Muchas Gracias por tu comentario.

      Respeto totalmente tu opinión aunque no esté de acuerdo con ella.

      Ya me he leí el libro y me sigue gustando más el film. El cómic me pareció bastante soso, se podría hacer la misma historia en un par de páginas. Aunque con esto no digo que no me gustara sino que me pareció muy simple y convencional.

      Respecto a la película, como toda adaptación, es prácticamente es imposible hacerla al gusto de todos/as. Como digo en mi crítica, me gusta mucho como está filmada y explicada y me da pena pensar que se pierda todo eso por unos minutos de sexo o unas posturitas que sobran.

      Es una lástima que algunas personas sólo vean o remarquen de la película esos dichosos minutos de sexo explícito. Es verdad que son demasiado largos y algunas posturas a mí me dieron más risa que otra cosa. Pero la película es mucho más que eso y, si sólo es juzgada por ese momento, es una lástima, De todas formas, al igual que ha creado fama y polémica por este tema, también ha sido castigada por ello (por algo no ha estado entre las nominadas a los Oscar).

      En mi opinión, Adèle no hace un buen papel porque haga de mujer lesbiana, ni se me había pasado por la cabeza ese razonamiento.

      Y, en respecto a lo que comentas de qué hubiera pasado si alguna de las dos hubiera sido un hombre, creo que simplemente el director se tendría que haber buscado otro tipo de trasfondo social para hacer la película más interesante.

      Es mi humilde opinión,

      Gracias y un Saludo!🙂

  3. Roqs says :

    Como lesbiana, estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota (y conozco a muchas otras lesbianas que piensan igual, sobre el uso degradante, más bien abuso, que se nos ha dado en esta película). El cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero sólo me encontré quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… el director lo reduce todo para centrarse en lo único que tristemente le interesa: sexo explícito, posturas ridículas y morbo insultante para arrastrar a la gente a verla.
    Así que me pregunto: ¿cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo obsesivo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo)? Pero nada, la crítica (¿Y quién es “la crítica”? Hombres cuarentones en su mayoría que se muestran encantados) aplaude entre paja y paja a una actriz con cara de empanada que durante tres horas infumables y soporíferas (de ahí la “necesidad” y la “justificación” de meter los quince minutos de sexo salvaje, porque si no, no habrían aguantado ni la primera media hora) mantiene la boca abierta para comer coño o espaguetis. Ahí tenéis vuestra profunda obra maestra. 
    Con lo que nos ha costado llegar hasta aquí, resulta bastante ofensivo y humillante que seamos tratadas y visibilizadas con el mismo propósito morboso de siempre. Esta especie de obsesión heterosexual por exhibir la sexualidad lésbica viene de lejos, quizá Kechiche ha pagado por él y por todos sus compañeros, pero de verdad creo que su película no es más que una culminación de esta tendencia de hacer visibles a las lesbianas sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino y además resulta de muy mal gusto, porque siento que es como si al exponer mi (o nuestro) disgusto nos increparan: “¡Joder, encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir!”. Es un poco, pienso, como las mujeres que estamos hartas de recibir “piropos” por la calle cuando no se los hemos pedido a nadie y encima el ofendido es el emisor del “piropo” si se lo hacemos saber. Esta película no es ningún piropo ni hace ningún favor a la causa, más bien todo lo contrario. El sexo lésbico vende, el director lo sabía y se ha aprovechado de ello, y además muy hipócritamente, puesto que encima ha querido disfrazarlo de culturetismo y de necesidad para el argumento. Justificar estas escenas de otra manera o es de ingenuos o directamente hacerse los suecos.

  4. Paula says :

    Yo también, como lesbiana, estoy profundamente indignada con el tratamiento que se hace del sexo en “La vida de Adèle”, y muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esa película, que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota (y conozco a muchas otras lesbianas que piensan igual, sobre el uso degradante, más bien abuso, que se nos ha dado en esta película). El cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero sólo me encontré 15 minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… lo reduce todo para centrarse en lo único que tristemente le interesa: sexo explícito, posturas ridículas y morbo gratuito para arrastrar a la gente a verla. Esta visión tan reduccionista (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc.) busca sólamente la curiosidad facilona y el morbo de audiencia y crítica. Es triste que se visibilice a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista. Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película facilona y vulgar, que utiliza el sexo como principal reclamo y concesión a las masas, con todo lo que podía haber dado de sí.
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: la fantasía pornográfica de un director heterosexual puesta en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo) e hipócritamente vendida como “arte”. Pero claro, a la crítica (¿y quién es “la crítica”? Hombres cuarentones y heterosexuales en su mayoría) le encantó y por eso ganó Cannes. De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el regodeo sexual no habría sido ni la décima parte, y de esta película ni se habla y mucho menos se la premia. Es curioso, de hecho, que las mayores alabanzas procedan de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas.
    Con lo que nos ha costado llegar hasta aquí, resulta bastante ofensivo y humillante que seamos tratadas y visibilizadas con el mismo propósito morboso de siempre. Esta especie de obsesión heterosexual por exhibir la sexualidad lésbica viene de lejos, “La vida de Adèle” no es más que una culminación de esta tendencia de hacer visibles a las lesbianas sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino y además resulta de muy mal gusto, porque siento que es como si al exponer mi (o nuestro) disgusto nos increparan: “¡Joder, encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir!”. Es un poco como las mujeres que estamos hartas de recibir “piropos” por la calle cuando no se los hemos pedido a nadie y encima el ofendido es el emisor del “piropo” si se lo hacemos saber. Esta película no es ningún piropo ni hace ningún favor a la causa, más bien todo lo contrario. El sexo lésbico vende, el director lo sabía y se ha aprovechado de ello, y además muy hipócritamente, puesto que encima ha querido disfrazarlo de culturetismo y de necesidad para el argumento. Justificar estas escenas de otra manera o es de ingenuos o directamente hacerse los suecos. Quien tenga un mínimo de sensibilidad y empatía entenderá el porqué de la lástima que produce esto.

  5. Silviasan says :

    Una película plagada de tópicos facilones sobre homosexualidad con un guión naïf e inocentón en exceso que camufla sus carencias bajo toneladas de sexo explícito innecesario y planos de “visión masculina” absolutamente injustificados y que te recuerdan desde las primeras escenas que esta película de lesbianas “huele a polla” por los cuatro costados (lo que viene a decir que se nota a legua que está dirigida por un hombre). No me extraña nada que las actrices esté tan furiosas con el director; el montaje final de esas escenas de sexo roza el ridículo.
    Me acuerdo de Fucking Amal, de Lukas Moodyson, que con una película inocente sobre lesbianas, y que dura la mitad de tiempo, logra transmitir bastante más de lo que logra Adele en tres larguisimas horas.

  6. karma says :

    Además de ser un bodrio de película, aburridísima, interminable, deshilvanada y absurda, tiene la desfachatez de frivolizar hasta extremos increíbles con las relaciones homosexuales entre mujeres. No se la recomiendo a nadie, toda ella me parece una predecible y tópica fantasía masculina.
    Sobre ella se ha discutido mucho sobre que si no es pornográfica, que si las escenas sexuales son gratuitas o no, que la historia original fue escrita por una mujer lesbiana y un hombre heterosexual se ha encargado de degradarla (cosa en la que estoy de acuerdo), que si en realidad está mostrando la realidad de cualquier relación, no sólo homosexual, blablablá. Pues que nadie se lleve a engaño, puesto que como suele decirse, “la respuesta más obvia es siempre la correcta”: la película puede parecer pornográfica y tener escenas gratuitamente morbosas, pero ES realmente una película pornográfica y gratuitamente morbosa.

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